Bitcoin encara una prueba macro justo antes de la reunión de la Fed.
El petróleo ha vuelto a poner la inflación en el centro del debate, justo cuando la Fed se prepara para su reunión de abril. El mercado esperaba un camino despejado hacia recortes, pero el crudo ha encendido todas las alarmas. La interrupción del tráfico en el Estrecho de Ormuz el 20 de abril redujo el paso de 130 barcos diarios a casi cero, disparando los precios del crudo y elevando las primas de seguro marítimo. Este shock de oferta llega en el peor momento: justo antes de la publicación del PCE de marzo, la medida de inflación preferida de la Fed.
La Señal

El 28 y 29 de abril la Fed se reúne, y el 30 de abril se publica el PIB del primer trimestre junto con el PCE de marzo, la medida de inflación preferida de la Fed. Tres eventos en tres días que pondrán a prueba la narrativa de relajación que ha impulsado a los activos de riesgo esta primavera. Bitcoin está en el centro de esa tormenta. Los futuros de tasas habían descontado un recorte de 25 puntos básicos para junio, pero el petróleo podría retrasar ese calendario. Si el PCE subyacente supera el 2.7% anual, el mercado podría descontar solo un recorte en 2026, frente a los dos que se esperaban hace un mes.
Los funcionarios de la Fed ya están hablando claro. Alberto Musalem, presidente de la Fed de St. Louis, dijo que el petróleo alto mantendrá la inflación subyacente cerca del 3% este año, por encima del objetivo del 2%. John Williams, de la Fed de Nueva York, señaló que los conflictos en Medio Oriente ya están elevando las presiones inflacionarias. Estas declaraciones no son ruido de mercado: son la Fed preparando el terreno para una postura más dura. La historia muestra que la Fed tiende a priorizar la lucha contra la inflación sobre el crecimiento cuando los shocks de oferta son persistentes. En 2022, el petróleo elevó la inflación subyacente en 0.5 puntos porcentuales durante tres meses consecutivos, lo que llevó a la Fed a acelerar las subidas de tasas. Hoy, el contexto es diferente porque la inflación ya está más cerca del objetivo, pero un repunte podría revertir ese progreso.


