Paystand lanza USDb, un stablecoin diseñado para finanzas empresariales a escala comercial, sobre las capas de Bitcoin Liquid y Rootstock. La red ya procesa cuentas por cobrar y pagar para más de un millón de empresas en Norteamérica y Latinoamérica, con más de $20 mil millones en volumen acumulado. Este lanzamiento no es un experimento aislado: representa la culminación de una tesis que Paystand ha venido desarrollando desde su fundación en 2013, cuando comenzó a digitalizar pagos B2B sobre infraestructura tradicional. Ahora, con USDb, la compañía da el salto definitivo hacia la cadena, apostando por Bitcoin como capa de liquidación para el comercio global.
La Señal

El movimiento de Paystand no es un experimento. Es la concreción de una tesis que lleva años madurando: que Bitcoin no es solo una reserva de valor, sino que puede servir como capa de liquidación para el comercio global. Con USDb, la compañía apunta directamente al mercado de pagos B2B, estimado en $100 billones, un océano que hasta ahora ha permanecido prácticamente inmune a la tokenización. La mayoría de los pagos entre empresas aún se realizan mediante cheques, transferencias bancarias lentas y costosas, o redes privadas como Ripple. Paystand busca cambiar eso ofreciendo un dólar digital programable que se liquida en segundos sobre la blockchain más segura del mundo.
La decisión de construir sobre Liquid y Rootstock —ambas sidechains de Bitcoin— es estratégica. Liquid ofrece liquidación rápida y confidencialidad, lo que permite a las empresas mover grandes sumas sin exponer detalles sensibles en un libro público. Rootstock, por su parte, aporta contratos inteligentes compatibles con Ethereum, lo que abre la puerta a integraciones con sistemas ERP, flujos de trabajo empresariales e incluso transacciones automatizadas entre máquinas impulsadas por IA. Esta combinación única hace que USDb no sea solo un medio de intercambio, sino una plataforma para automatizar completamente los procesos de cuentas por pagar y cobrar.
“"La IA se está comiendo el trabajo. Bitcoin se está comiendo el capital. Los stablecoins se están comiendo los servicios financieros. USDb es donde convergen esas tres fuerzas." — Jeremy Almond, CEO de Paystand”
Datos en Cadena
- Volumen procesado: Paystand ha manejado más de $20 mil millones en pagos B2B desde su fundación en 2013. Este volumen no es especulativo; proviene de transacciones reales entre empresas, lo que le da a USDb una tracción inmediata que pocos stablecoins pueden igualar.
- Base de usuarios: Más de 1 millón de empresas utilizan la red de Paystand, incluyendo 4,500 empresas que pagan nóminas a través de Bitwage. Esto significa que USDb no llega a un ecosistema vacío: ya existe una demanda establecida para un dólar digital en estas plataformas.
- Alcance geográfico: Bitwage opera en casi 200 países, con 90,000 trabajadores recibiendo pagos transfronterizos. Este corredor de pagos es el primer caso de uso real para USDb, permitiendo a empresas pagar a empleados remotos en dólares digitales sin necesidad de intermediarios bancarios.
- Respaldo: USDb está respaldado 1:1 por reservas en dólares estadounidenses, con auditorías previstas para cumplir con el marco GENIUS en EE.UU. y regulaciones internacionales. Este nivel de cumplimiento es crucial para atraer a empresas que necesitan garantías regulatorias.
- Primer socio de liquidez: Ibex actuará como socio de acuñación y proveedor de liquidez inicial, asegurando que haya profundidad de mercado en los exchanges descentralizados de Liquid y Rootstock desde el primer día.
Impacto en el Mercado
El lanzamiento de USDb podría ser el catalizador que el ecosistema Bitcoin necesitaba para atraer volumen institucional real. A diferencia de los stablecoins tradicionales como USDC o USDT, que operan sobre Ethereum o Tron, USDb elige Bitcoin como capa base, lo que podría aumentar significativamente la actividad en Liquid y Rootstock. Históricamente, estas sidechains han carecido de un stablecoin nativo con suficiente liquidez para mover capital corporativo. USDb podría cambiar eso, atrayendo a empresas que desean beneficiarse de la seguridad de Bitcoin sin exponerse a la volatilidad de BTC.
Para las empresas, la promesa es clara: liquidaciones en minutos, costos reducidos y programabilidad. Pero el verdadero impacto está en la convergencia con IA. A medida que los sistemas autónomos comiencen a manejar facturación, pagos y tesorería, tener un dólar digital nativo de Bitcoin permitirá transacciones máquina a máquina sin intermediarios bancarios. Imagine un sistema de IA que gestiona la cadena de suministro: cuando se cumplen ciertas condiciones, el sistema emite automáticamente un pago en USDb a un proveedor, todo sin intervención humana. Esto no es ciencia ficción; es el futuro que Paystand está construyendo.
Paystand ya cuenta con una plataforma CFO completa gracias a las adquisiciones de Yaydoo, Teampay y Bitwage. Esto significa que USDb no llega al vacío: tiene integración inmediata con miles de empresas que ya usan sus herramientas de AR/AP, gestión de gastos y nóminas transfronterizas. La plataforma unificada permite a los CFOs gestionar toda la tesorería desde un solo lugar, con la opción de liquidar en USDb cuando sea más eficiente.
Tu Alfa
- 1Monitorea la adopción en Bitwage: Con 90,000 trabajadores ya en la red, el corredor de pagos transfronterizos es el primer caso de uso real. Si el volumen crece, será señal de tracción. Presta atención a los anuncios de Paystand sobre nuevos países o empresas que se unan a Bitwage.
- 2Observa la liquidez en Liquid y Rootstock: La entrada de Ibex como primer socio de liquidez podría generar profundidad de mercado. Busca pares USDb/BTC y USDb/USDT en DEXs de estas capas. Un aumento en el volumen de trading y en el número de pares indicará que el ecosistema está adoptando USDb.
- 3Prepárate para la integración ERP: Si USDb logra conectarse con SAP, Oracle o Microsoft Dynamics, el flujo de pagos empresariales podría dispararse. Sigue los anuncios de Paystand sobre partnerships tecnológicos. Cualquier integración con un ERP importante sería un catalizador significativo.
Próximo Catalizador
El hito regulatorio más importante es la expectativa de que Paystand logre cumplimiento total bajo el marco GENIUS en EE.UU. para finales de 2026. Si lo consigue, USDb podría convertirse en el stablecoin preferido para empresas que necesitan cumplir con normativas estadounidenses sin sacrificar la eficiencia de Bitcoin. El marco GENIUS, propuesto por legisladores estadounidenses, establece requisitos claros para la emisión de stablecoins, incluyendo reservas auditadas y transparencia. Paystand ya está trabajando para alinearse con estos estándares, lo que le daría una ventaja competitiva frente a otros stablecoins que operan en zonas grises regulatorias.
Además, la expansión a partners externos y clientes empresariales adicionales está planificada para el resto de 2026. Cada nuevo anuncio de integración con un proveedor de infraestructura Bitcoin o una empresa Fortune 500 será un catalizador de precio para el ecosistema. Paystand ha anunciado que buscará activamente alianzas con bancos, procesadores de pagos y plataformas de comercio electrónico para ampliar el alcance de USDb. El objetivo es que USDb se convierta en el dólar digital estándar para el comercio B2B en América.
El Resultado Final
USDb no es un stablecoin más. Es la primera apuesta seria por tokenizar el mercado B2B sobre Bitcoin, con una base de usuarios real, volumen existente y un equipo que ha demostrado capacidad de ejecución durante más de una década. Para los inversores, la señal es clara: el dinero corporativo está llegando a Bitcoin, y esta vez no es especulación, es infraestructura.
Posiciónate para un flujo constante de volumen, no para spikes de trading. El verdadero valor de USDb se medirá en los próximos trimestres, cuando las empresas comiencen a mover sus cuentas por pagar y cobrar a la cadena. La combinación de una base de usuarios existente, un equipo experimentado y un mercado direccionable masivo hace de USDb uno de los proyectos más prometedores en el espacio de stablecoins empresariales. No se trata de una apuesta a corto plazo, sino de una inversión en la infraestructura financiera del futuro.


