Canaan, el fabricante de ASICs con sede en China, reportó ingresos de $62.7 millones en el primer trimestre de 2026, muy por debajo de los $196.3 millones del trimestre anterior y los $82.8 millones de hace un año. Al mismo tiempo, su tesorería en criptomonedas alcanzó un récord de 1,807.60 BTC y 3,951.53 ETH, valorados en unos $148 millones a precios actuales. Esta dualidad define el momento de la compañía: un negocio de hardware debilitado y un balance cada vez más expuesto a Bitcoin y Ethereum.
La caída de ingresos refleja un ciclo de hardware débil. Las ventas de ASICs se desplomaron a $42.9 millones desde $164.9 millones en el cuarto trimestre de 2025. Canaan atribuyó la baja a una menor potencia de cómputo vendida y a precios promedio más bajos, consecuencia de la reducción de la demanda tras la caída del precio de Bitcoin. El hashprice, que mide los ingresos esperados por unidad de hashrate, ha caído significativamente desde los máximos de 2025, erosionando la rentabilidad de los mineros y su disposición a invertir en nuevo hardware. Aunque el Q4 2025 se benefició de un pedido grande de un cliente estadounidense, la tendencia subyacente es clara: la demanda de hardware se debilita.
Los fabricantes de ASICs son los primeros en sentir el impacto cuando la economía minera se deteriora. La confianza de los mineros en recuperar la inversión en nuevo hardware se erosiona cuando el hashprice cae. Canaan no es la única afectada: Bitmain, su principal competidor, ya ha reducido los precios de sus mineros en respuesta a la debilidad del mercado. Sin embargo, la situación de Canaan es particularmente delicada porque su negocio de minería propia también está bajo presión. Los ingresos por minería cayeron a $19.1 millones desde $30.4 millones en el trimestre anterior, reflejando tanto la caída del hashprice como la reducción de su hashrate propio. La compañía reportó una pérdida neta de $88.7 millones, ampliada desde $85.0 millones en Q4 2025, lo que subraya la urgencia de un cambio estratégico.



