Las stablecoins prometían eliminar intermediarios, pero el producto de consumo de más rápido crecimiento depende enteramente de uno. Los datos de The Kobeissi Letter muestran que el gasto con tarjetas cripto alcanzó unos $600 millones mensuales, con $7.2 mil millones en volumen acumulado en cadena a través de 24 millones de transacciones y 1.36 millones de billeteras. Aproximadamente el 90% de esas transacciones se procesaron a través de Visa, con USDT representando el 62.5% del volumen liquidado. Jupiter Global, cuya tarjeta respaldada por USDC opera sobre los rieles de Visa, creció un 660% mes a mes en el mismo conjunto de datos.
La señal

La tesis original de las stablecoins era simple: al remover bancos y redes de tarjetas, los pagos serían más rápidos, baratos y descentralizados. En la práctica, el consumidor promedio no quiere lidiar con claves privadas, gas fees o comercios que acepten USDT. Quiere pagar con tarjeta. Y Visa, con 175 millones de ubicaciones comerciales, ofrece exactamente eso.
El resultado es una paradoja: las stablecoins expanden el pool de saldos que pueden financiar la red de tarjetas en el punto de venta, pero dejan intacta la capa de aceptación. Visa gana porque ya tiene la infraestructura: comercios, compliance, herramientas contra fraude, chargebacks y décadas de comportamiento de consumo. Lo único que le faltaba era acceso a los saldos en billeteras cripto, y las tarjetas cripto resuelven ese problema limpiamente.
“Visa procesa el 90% del volumen de tarjetas cripto, convirtiendo a las stablecoins en un complemento, no un sustituto.”
Datos en cadena
- Volumen mensual de tarjetas cripto: $600 millones, con una tasa de ejecución anualizada de $7.2 mil millones.
- Participación de Visa: ~90% de las transacciones, con USDT dominando el 62.5% del volumen liquidado.
- Crecimiento de Jupiter Card: 660% mes a mes, respaldada por USDC en los rieles de Visa.
- Expansión geográfica: Tarjetas Visa vinculadas a stablecoins de Bridge ya operan en 18 países, con planes de llegar a más de 100 para fin de año.
- Piloto de liquidación de stablecoins de Visa: $7 mil millones anualizados al 29 de abril, un aumento del 50% trimestre a trimestre, operando en nueve blockchains.
Impacto en el mercado
Para los emisores de stablecoins, esta es una victoria agridulce. Por un lado, el volumen de pagos con stablecoins está creciendo exponencialmente: el gasto con tarjetas vinculadas a stablecoins alcanzó los $4.5 mil millones en 2025, un aumento del 673% respecto a 2024, según McKinsey. Pero ese volumen no está erosionando a Visa; la está fortaleciendo.
El verdadero daño a los intermediarios tradicionales ocurre en otros lugares. Los pagos B2B con stablecoins, estimados en $226 mil millones anuales, sí están eliminando a los bancos corresponsales y a los intermediarios de FX. Una empresa colombiana que paga a un proveedor en USDC liquida completamente en cadena, sin necesidad de bancos intermediarios. Pero cuando un consumidor compra un café, la transacción termina en un terminal de Visa.
Los más expuestos son las aplicaciones de pago cripto directas, los sistemas POS nativos cripto y, en menor medida, los bancos comerciales que ven cómo los depósitos se migran a stablecoins. Pero Visa y Mastercard se benefician al capturar intercambio, datos y la relación con el consumidor en cada transacción.
Tu Alfa
- 1Invierte en la infraestructura de pagos tradicional que integra cripto. Visa y Mastercard están mejor posicionadas que la mayoría de las fintechs cripto para capitalizar el gasto del consumidor con stablecoins. Busca empresas con exposición a este volumen creciente.
- 2Monitorea el volumen de tarjetas cripto como indicador de adopción. El crecimiento de 660% de Jupiter Card sugiere que la demanda de gastar stablecoins es real. Si el volumen mensual supera los $1,000 millones, la tesis de que las stablecoins reemplazarán a las tarjetas se debilitará aún más.
- 3Posiciónate en stablecoins y emisores. USDT y USDC se benefician del aumento de volumen, pero también de la expansión geográfica. La expansión de Bridge a más de 100 países es un catalizador para USDC.
Próximo catalizador
La expansión de las tarjetas Visa vinculadas a stablecoins a más de 100 países para fin de año es el evento más importante. Si se logra, el volumen mensual podría duplicarse o triplicarse. Además, el piloto de liquidación de stablecoins de Visa, que ya opera en nueve blockchains, podría expandirse a más redes y aumentar su tasa de ejecución anualizada más allá de los $7 mil millones.
Otro catalizador es la posible regulación de stablecoins en EE.UU., que podría dar certeza jurídica a emisores y acelerar la adopción institucional. Cualquier movimiento en el Congreso o la SEC será relevante.
El veredicto
Las stablecoins no están eliminando a Visa; la están haciendo más fuerte. Para el consumidor, la experiencia de pago sigue siendo la misma, pero el saldo subyacente ahora puede ser USDC o USDT. Para los inversores, la lección es clara: la infraestructura heredada que se adapta a cripto gana, mientras que los proyectos que intentan reemplazarla desde cero enfrentan una batida cuesta arriba. El mercado de pagos con stablecoins crecerá, pero dentro de los rieles existentes. Posiciónate en consecuencia.
Análisis adicional: Implicaciones para el ecosistema DeFi
El dominio de Visa en el gasto de stablecoins también tiene implicaciones para el ecosistema DeFi. A medida que más usuarios optan por tarjetas cripto, los saldos de stablecoins que antes estaban en billeteras calientes o en protocolos de préstamo ahora se mueven hacia tarjetas de gasto. Esto podría reducir la liquidez en DeFi, ya que los usuarios mantienen saldos más pequeños en exchanges descentralizados y protocolos de yield farming. Sin embargo, también podría aumentar la demanda de stablecoins, ya que los usuarios necesitan mantener saldos para gastar. El efecto neto es incierto, pero los protocolos DeFi deberían monitorear la migración de saldos hacia tarjetas cripto.
Además, la integración de stablecoins con Visa podría acelerar la adopción de pagos programables. Por ejemplo, las tarjetas podrían permitir reglas de gasto basadas en smart contracts, como límites automáticos o reembolsos en stablecoins. Esto abriría nuevas posibilidades para fintechs y emisores de tarjetas, pero también requeriría una mayor colaboración entre el mundo cripto y los emisores tradicionales.
Contexto regulatorio y su impacto
La regulación de stablecoins en EE.UU. sigue siendo un factor clave. Si se aprueba una ley que proporcione claridad sobre los requisitos de reserva y licencias, los emisores como Circle y Tether podrían expandirse más agresivamente. Esto beneficiaría a Visa, ya que más emisores significan más volumen de tarjetas. Por otro lado, una regulación restrictiva podría frenar el crecimiento. Los inversores deben seguir de cerca los desarrollos legislativos, especialmente el proyecto de ley Lummis-Gillibrand y las acciones de la SEC.
En Europa, la regulación MiCA ya está en vigor, lo que ha dado certeza a los emisores de stablecoins. Esto ha llevado a un aumento en la emisión de stablecoins compatibles con MiCA, como EURC de Circle. Visa se beneficiará de esta claridad regulatoria, ya que puede integrar estas stablecoins en sus productos de tarjetas sin preocuparse por problemas legales.
Perspectiva a largo plazo
A largo plazo, la relación entre stablecoins y Visa podría evolucionar. Si las stablecoins ganan suficiente tracción, podrían presionar a Visa para reducir las tarifas de intercambio, ya que los emisores de stablecoins tienen márgenes más bajos. Sin embargo, por ahora, Visa tiene el poder de fijar precios. Además, la aparición de redes de pago descentralizadas como Lightning Network o redes de capa 2 podría eventualmente competir con Visa en el punto de venta, pero aún están lejos de la escala necesaria.
En resumen, la paradoja de las stablecoins es que, en lugar de eliminar intermediarios, los han fortalecido. Visa está capturando el crecimiento del gasto en stablecoins, mientras que los proyectos que intentan reemplazar a Visa luchan por ganar tracción. Para los inversores, la estrategia más inteligente es apostar por la infraestructura existente que se adapta a cripto, en lugar de apostar contra ella.


